¿Por qué el ballet clásico es tan difícil y efectivo como ir al gimnasio?

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Es una disciplina, es un arte y también es un deporte. Como ejercicio físico, el ballet clásico es tan difícil y efectivo como ir al gimnasio. Te contamos cómo es el largo camino de preparación de una bailarina y te mostramos algunos ejercicios de ballet que, estamos seguros, alguna vez has practicado sin darte cuenta.

El ballet clásico es tan difícil y efectivo como ir al gimnasio

Se alza el telón y aparece una figura increíblemente esbelta, cuerpo fibroso, musculado, sin un gramo de grasa y enfundada en un ajustado traje que, a priori, parece incómodo. La vemos realizar movimientos gráciles, manteniendo siempre la espalda recta y una sonrisa en el rostro. Conforme la función va in crescendo, sube y baja con agilidad de las zapatillas de punta, con las uñas y las puntas de los dedos de los pies como único apoyo. Y gira sin perder el equilibrio, y alza las piernas hasta el infinito y salta como si volara y, cuando aterriza, sonríe. Siempre sonríe. Y el público aplaude. La función ha terminado.

A grandes rasgos es lo que sucede en un escenario, pero detrás de toda esa gracia y belleza hay muchos años de esfuerzo y sacrificio. Hoy vamos a contarte un poco por qué el ballet clásico es tan difícil y efectivo como ir al gimnasio. No estamos hablando del muy de moda ballet fit, sino de la madre de todas las disciplinas de baile: el ballet clásico.

Primer acto: cómo se construye el cuerpo de una bailarina

Más que un deporte, el ballet es una disciplina artística que, en la mayoría de los países, es vista como algo exclusivamente femenino. Sin embargo hay grandes figuras masculinas en este arte: Mijaíl Barýshnikov, a quien quizá conozcas como Aleksandr Petrovsky, de Sex and the City; y Rudolf Nuréyev, un gran dolor de cabeza para el régimen de la URSS.

Desde muy pequeñas las niñas inician su entrenamiento

El entrenamiento de un bailarín comienza muy pronto: las niñas suelen iniciar lecciones a partir de los 3 años, mientras que, en el caso de los varones, se prolonga hasta los 8. Desde temprana edad se les acondiciona para construir, poco a poco, un cuerpo perfecto, ágil y que pueda soportar largas jornadas. Y es que los espectáculos de ballet, que se dividen en actos, ¡pueden tardar hasta 2 horas! ¡lo mismo que un partido de fútbol con dos tiempos extras de 15 minutos! La carrera para ser bailarina tiene una duración muy variada, dependiendo de la escuela y el país. En España, por ejemplo, se hace a través de conservatorio.

Las sesiones de entrenamiento, cuyo nombre correcto son clases se practican de lunes a viernes y tienen una duración de 90 minutos, aproximadamente. Las clases se dividen en dos partes: ejercicios de barra y ejercicios en el «centro». La barra es la mejor amiga de una bailarina: sirve de apoyo y da seguridad. Aquí es donde se enseña la base del ballet y cómo mantener la postura adecuada, algo indispensable.

Por ejemplo, un solo movimiento de ballet, llamado relevé (las elevaciones en ejercicios isométricos) requieren que los hombros estén hacia atrás y hacia abajo, la espalda recta, las costillas cerradas, los glúteos apretados, la pelvis apuntando hacia abajo, rodillas estiradas al máximo y, por supuesto, un apoyo total sobre los metatarsos para mantener el equilibrio. Los brazos también deben ir bien colocados, pero ese es tema aparte (y también muy importante)

En la barra, los ejercicios van en aumento tanto de velocidad como de grado de dificultad. Después de un estiramiento en el que no pueden faltar los splits, la clase continúa en el centro. Aquí también los ejercicios van de menor a mayor grado de dificultad y, básicamente, son la ejecución correcta aprendido en la barra.

Segundo acto: ejercicios complementarios

Acondicionamiento físico y gimnasio

Las clases de ballet se alternan con otras sesiones de entrenamiento. El acondicionamiento físico consiste en varios ejercicios que cualquiera que entrene puede practicar: predominan las abdominales y planchas. Pero luego está esa otra parte en la que se trabaja la flexibilidad con infinidad de ejercicios que, a simple vista, podrían parecer una tortura, y en los que se utilizan elementos como las bandas elásticas. También se trabajan los empeines; los saltos (que, en el ballet, deben de tener mucha altura); pero, sobre todo, la resistencia: recuerda cuánto tiempo tienen que pasar bailando.

Los ejercicios en el gimnasio buscan desarrollar la fuerza y la elongación de las extremidades. Por ejemplo, una bailarina a lo mejor tiene que mantener la pierna alzada, a casi 180 grados desde el suelo, durante algo más que un segundo. Tienen que tener la fuerza necesaria para que sus piernas puedan soportar suspendidas en el aire, con gracia. Pero las rutinas son muy específicas: los bailarines desarrollan la cantidad adecuada de músculos que compagine fuerza, resistencia y elasticidad. Y trabajando, salvo por unos cuantos accesorios, con su propio peso para desarrollar el músculo, a lo largo de muchos años (la entrada al gimnasio es en edades o ciclos más avanzados)

El ballet clásico es un ejercicio tan efectivo como ir al gimnasio

Puntas y giros

El uso de las zapatillas de puntas es básico para toda bailarina. El zapato está hecho de yeso y ellas deben prepararse para soportar el peso de su cuerpo sobre las puntas de los pies. Además de que deben aprender a girar (hay ballets en los que se requieren 32 giros «seguidos») y encontrar el spot, fundamental para no perder el equilibrio. Dependiendo también de la escuela, una bailarina puede empezar a usar puntas desde los 9 o 10 años.

Preparación psicológica

Uno de los papeles más difíciles de interpretar para una bailarina es en «El Lago de los Cisnes», donde tiene que interpretar dos personajes, totalmente diferentes, en 90 minutos. Sin duda, un gran trabajo no solo físico sino mental. También nos encontramos con que los ballets más importantes no tienen una sola gala al día sino hasta 2, las bailarinas deben de ser capaces de soportar el cansancio físico y el mental que conlleva aprenderse y ejecutar a la perfección una coreografía.

Tercer acto: ejercicios de ballet que tú puedes practicar

¿Por qué el ballet clásico es tan difícil y efectivo como ir al gimnasio? El ballet lleva al cuerpo a su máxima capacidad, pero, además, requiere gran concentración y gracia. ¿Te imaginas tener que sonreír mientras haces burpees o levantas una pesa? Es cierto, en el escenario una bailarina no hace esas cosas, lo que hace es un cardio intenso y trabajo de músculos, sonriendo y siendo delicada, metiéndose en el papel. Sin embargo, te presentamos algunos ejercicios que, de una forma u otra haces en tu rutina de entrenamiento pero una bailarina también hace (un poco más rápido, eso sí) y que, además han sido adaptados al ballet fit.

Abdominales con elevación de piernas

Este es un ejercicio fundamental para el acondicionamiento físico de las bailarinas. Hay variaciones, por supuesto. Por ejemplo, en este ejercicio que consiste en subir las piernas muy juntas y con los pies apuntando (empeine) las bailarinas, al llegar arriba, pueden «tirar» una pierna a cada lado del cuerpo para potenciar la flexibilidad y volver al punto de partida.

Para fortalecer glúteos y piernas

Estos son ejercicios muy sencillos que, si aún no practicas, podrías incluirlos en tu rutina de entrenamiento la próxima vez. Como siempre, no olvides apretar los glúteos y estirar muy bien las rodillas.

Elevaciones

Ya te adelantábamos que este es un ejercicio isométrico por excelencia que practicas dentro de tu rutina pues es muy fácil de realizar. Te mostramos cómo lo hacen las bailarinas de ballet. El trabajo es el mismo, aunque la posición de los pies varíe.

Barra al suelo

La barra al suelo combina los ejercicios del ballet clásico y el acondicionamiento físico. Esta técnica nació mucho antes del ballet fit y, algunos de los estiramientos y rutinas que incorpora son de las de toda la vida en el gimnasio, adecuados a esta disciplina por supuesto. Te invitamos a encontrar alguna variación de tus rutinas en el siguiente vídeo. Recuerda, lo que se busca aquí además de potenciar el core, glutéos, piernas y brazos, es desarrollar la flexibilidad (o potenciarla).

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