¿Por qué es mejor el arroz integral que el arroz blanco?

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on telegram
Share on email

Contenido del artículo

El arroz es un producto milenario. Es la base de la alimentación de muchas culturas asiáticas y de América Latina y es el segundo cereal que más se produce en el mundo, solo por detrás del maíz. Aunque el arroz lleva conviviendo con nosotros desde hace unos 7.000 años y existen muchos tipos y formatos, nos preguntamos si es mejor el arroz integral que el arroz blanco. Hoy intentaremos darte las respuestas.

¿Mejor el arroz integral que el arroz blanco?

Tal vez no lo sabes, pero el arroz blanco viene del arroz integral. O más bien, empezó siendo integral y después se convirtió en blanco. El arroz nace con cáscara y pigmentación. Después de un proceso de molienda se eliminan la cáscara, el germen del arroz y el salvado y así se produce el arroz blanco que conocemos. El proceso por el que se someten los granos de arroz hace que se gane ese bonito color blanco, pero que se pierdan gran cantidad de nutrientes, fibra, vitaminas y minerales.

¡Un punto para el arroz de color marrón y que nos demuestra que es mejor el arroz integral que el arroz blanco! Para paliar los efectos de la pérdida de nutrientes, al arroz blanco se le inyectan nutrientes de forma artificial. Por si no fuera suficiente, los granos de arroz se refinan y pulen para que sean más atractivos a la vista. Otro proceso más por el que se siguen perdiendo nutrientes esenciales.

Beneficios del arroz

No se trata de demonizar al arroz blanco y decir que ya nunca más nos decantaremos por él a la hora de agregarlo a la cesta de la compra. Tanto el arroz blanco como el integral son ricos en carbohidratos; carbohidratos de los buenos, de los que está permitido consumir. De ahí que sea un constante en la mesa de aquellas personas que buscan ganar músculo y tonificar el cuerpo.

Descubre por qué es mejor el arroz integral que el arroz blanco

El arroz integral, por naturaleza, tiene ese plus que ayuda a reducir el colesterol, disminuir riesgos de accidentes cerebrales y enfermedades cardiacas, así como diabetes. Pero, ¿por qué no comparamos nutricionalmente ambos productos?

Una taza de arroz integral te aportará 82 calorías, 1,83 gramos de proteína y 17,05 de carbohidratos. Además tiene 2 miligramos de calcio y 3 de sodio, entre otros tantos nutrientes como hierro y fibra dietética. Por su parte, el arroz blanco solo aporta 68 calorías (considerablemente menos que su contraparte), pero tiene 1,42 gramos de proteínas y 14,84 de carbohidratos. En calcio es capaz de aportar 5 miligramos, pero solo 1 de sodio. Cantidades que nos parecen bastante aceptables y que colocan a ambos tipos de arroz como rivales indiscutibles. De ahí que no sea necesario demonizar tanto al arroz blanco. No es tan malo.

El arroz integral suele tener mucha más fibra que el arroz blanco. La fibra es fundamental para ayudar con el tránsito intestinal, pero también puede aportar sensación de saciedad (comerás menos), ayuda a reducir el colesterol, y controla los niveles de azúcar en la sangre.

Otros componentes que hacen que sea mejor el arroz integral que el arroz blanco son el manganeso y el selenio. El primero ayuda a producir energía y potenciar los antioxidantes. El selenio ayuda a producir la hormona tiroidea, potencia también la función antioxidante y la inmunológica, pero también puede prevenir del cáncer. Y el arroz integral tiene suficientes cantidades de ambos, a diferencia del arroz blanco.

Otro elemento muy presente en el arroz integral, a diferencia del arroz blanco, es el magnesio. Media taza de arroz integral puede proporcionar cerca del 11% de la dosis diaria recomendada de este mineral. El magnesio es fundamental para la coagulación de la sangre, las contracturas musculares y el desarrollo de los huesos.

Por su parte, al arroz blanco, nutrido de forma artificial, se le añaden buenas cantidades de ácido fólico. Una taza puede tener hasta 222 microgramos de ácido fólico; cerca de la mitad de la dosis diaria recomendada. El ácido fólico, increíblemente indispensable para las mujeres embarazadas o que deseen estarlo, ayuda al cuerpo a la producción de ADN y otro material genético.

Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on telegram
Share on email

Deja un comentario