Cómo actuar en una parada cardiorrespiratoria: guía paso a paso

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Contenido del artículo

Son miles las personas que sufren al año una parada cardiorrespiratoria. Se podría hablar de un 70% de supervivencia en el caso de que se supiera actuar ante este tipo de situaciones. Por este motivo, son muchos los profesionales que insisten en educar, ya desde los centros educativos, en la RCP (Reanimación Cardio Pulmonar) básica. Es decir, en reconocer una parada cardíaca y actuar sin pérdida de tiempo, pues cada segundo, en estos casos, importa. Por este motivo, a lo largo de este artículo hablaremos de cómo actuar en una parada cardiorrespiratoria.

Causas de una parada cardiorespiratoria

Existen muchas causas, pero el principal motivo es una arritmia cardíaca llamada fibrilación ventricular, que hace que el corazón pierda su capacidad de contraerse de forma organizada, por lo que deja de latir.

La víctima pierde, en primer lugar el pulso, y en pocos segundos, pierde también el conocimiento y la capacidad de respirar. Si no recibe atención inmediata, la consecuencia es el fallecimiento al cabo de unos minutos. Es una patología extraordinariamente frecuente y que muchas veces infraestimamos.

La reanimación

La reanimación debe empezarse de forma precoz; por cada minuto que pasa, las posibilidades de sobrevivir disminuyen un diez por ciento, por lo que, al cabo de 10 minutos, estas posibilidades son mínimas. Hay excepciones, como los casos que suceden en niños, los ahogamientos o casos en relación con temperaturas muy bajas en los que puede haber posibilidades de sobrevivir al cabo de más tiempo.

Para mejorar el pronóstico y la atención a la parada cardíaca hay definidas una serie de actuaciones que son vitales y forman parte de lo que se llama «cadena de supervivencia«.

Cómo actuar en una parada cardiorrespiratoria

Cómo actuar en una parada cardiorrespiratoria

Como ya hemos indicado anteriormente, si sufres una parada cardíaca en la calle y no recibes la asistencia necesaria, tu probabilidad de sobrevivir pasados 10 minutos es prácticamente nula. Por este motivo, es vital que todos conozcamos cómo actuar ante una parada cardiorrespiratoria. En saberlo o no puede estar la diferencia entre la muerte y salvar una vida. Además, ya no solo estamos hablando de conseguir evitar que una persona fallezca, sino de evitar que se pueda continuar viviendo sin rastro de secuelas.

Cada vez son más los desfibriladores instalados en zonas públicas. Ahora, para que sean eficientes es imprescindible saber utilizarlos. A continuación, os ofreceremos todos los datos necesarios.

Pasos que debemos dar ante una parada cardiorrespiratoria

Si queremos salvar la vida de una persona que ha sufrido un paro cardíaco debemos cumplir con todos los pasos que contiene la «cadena de supervivencia«. Si cumplimos con cada uno de sus puntos sabremos cómo actuar en una parada cardiorrespiratoria.

Entre un paso y otro no podemos perder tiempo. Una vez nos encontramos con un caso de estas características debemos llamar a emergencias y comenzar a realizar cada punto de este programa para conseguir salvar la vida de la persona que ha sufrido la parada cardíaca.

Reconocer una parada cardiorrespiratoria

Una parada cardiorrespiratoria (PCR) se define como cese brusco, inesperado y potencialmente reversible del latido cardíaco y de la respiración. Ante una PCR debemos empezar cuanto antes la RCP. La RCP es el conjunto de maniobras que se dirigen primero a sustituir y después a restaurar el latido cardíaco y la respiración.

De este modo, si nos encontramos con una persona tendida sobre el suelo lo primero que hay que hacer es evaluar la situación. Esto significa que deberemos valorar si está consciente o inconsciente, sacudiéndola, por ejemplo, por los hombros. Si se mueve o farfulla significa que respira y tiene pulso. Si este es el caso, avisaremos a emergencias y vigilaremos.

No existe respuesta pero sí respira

En el caso de que no responda y respire, deberemos colocarla en posición de seguridad cuando no sospechemos de lesión medular. A continuación, avisaremos a emergencias y vigilaremos su evolución hasta que llegue el equipo médico.

Comprobar si respira o no

Para valorar si respira o no, debemos ver, oír y sentir. Si no se sospecha de riesgo de lesión medular, colocaremos al paciente boca arriba y echaremos hacia atrás la cabeza hiperextendiendo el cuello.

Asimismo, colocaremos una mano en la frente y otra en la mandíbula para despejar las vías aéreas. Comprobaremos si respira colocando nuestra mejilla cerca de su boca y nariz, mirando hacia su pecho para ver si sube y baja el tórax, oír la respiración y sentir si respira.

No responde ni respira

Cómo actuar en una parada cardiorrespiratoria

En el caso de que no responda ni respire estamos ante una PCR y es vital iniciar la reanimación sin pérdida de tiempo. Ahora, antes de nada deberemos avisar a emergencias. Al ponernos en contacto con los profesionales les informaremos de la mayor cantidad de datos que podamos. Por ejemplo, les indicaremos el tiempo transcurrido, la situación o cómo ha ocurrido en caso de haberlo presenciado. Emergencias nos irá indicando en todo momento lo que debemos hacer y nos dirán la situación del DESA más cercano

En caso de no estar sólo, la otra persona será la encargada de llamar a emergencias e ir a buscar el DESA más próximo. Una vez lo tengamos, lo conectaremos y seguiremos sus instrucciones. Cuando llegue la ayuda medicalizada nos apartaremos y los dejaremos trabajar, pero les informaremos de lo que hemos hecho hasta el momento.

Realizar comprensiones y ventilaciones

Se empieza primero con 30 compresiones torácicas y después dos ventilaciones, tanto si hay uno o más reanimadores. Hay dos excepciones por las que se empiezan primero con las ventilaciones y después las compresiones. Estas son en niños y en ahogados (5 ventilaciones de rescate).

Comprensiones

Las compresiones se harán con los brazos estirados (no doblar los codos) y comprimiendo aproximadamente un tercio del tórax (5-6 cm). Utilizaremos las dos manos, con los dedos del reanimador entrelazados. Asimismo, colocaremos las manos en el centro del tórax, entre los dos pezones.

Se deben realizar entre 100 y 120 compresiones por minutos, dejando que se descomprima de todo el tórax entre compresión y compresión. Para llevar el ritmo correcto hay una canción que nos ayudará, y es «la Macarena”. Es muy importante valorar que hay signos de vida cada 2 minutos.

Ventilaciones

En primer lugar, es importante asegurar la apertura de la vía aérea con la maniobra frente-mentón. Una vez hecho lo anterior, debemos inspirar y cubrir con la boca la de la persona que se encuentra inconsciente, siempre asegurando un buen sellado. Después, tenemos que insuflar de forma sostenida en la boca alrededor de 1 segundo, con una fuerza y volumen suficientes para producir una elevación visible del tórax.

Más tarde, es necesario mantener la vía aérea abierta, separar la boca de la víctima y observar que su pecho desciende cuando sale el aire. Finalmente, tendremos que inspirar de nuevo y repetir la secuencia.

En caso de no poder o no querer realizar las ventilaciones, hay que tener en cuenta que no son imprescindibles, pero seguiremos realizando las compresiones.

Cómo utilizar un DESA

El primer paso que debes dar es colocar un parche bajo la axila izquierda y el otro bajo la clavícula derecha, cerca del esternón. Si hay más de un reanimador, no debemos interrumpir la RCP. El aparato ofrecerá instrucciones verbales y visuales, síguelas.

Cuando hayas realizado los pasos anteriores, sepárate y da la descarga si así lo indica el aparato. Después, continúa con la RCP, salvo que estés seguro de que la víctima se ha recuperado y comienza a respirar con normalidad.

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