Congestión nasal y deporte: ¿es buena idea entrenar resfriado?

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Cuando eres una persona atlética y presentas una enfermedad leve, son muchas las dudas que pueden venir a tu mente. Una de las más comunes es si es recomendable o no entrenar cuando se tiene una congestión nasal.

Resfriado

Al respecto hay que mencionar que no existe una sola respuesta en específico, ya que decidir si es buena idea continuar entrenando o no dependerá de factores como la gravedad de los síntomas y el tipo de ejercicio que se desea realizar.

Hacer ejercicio con congestión nasal

En la mayoría de los casos sí es buena idea hacer actividad física estando resfriado. Por tanto, podría decirse que esta es la recomendación general. Ahora bien, esto solo es viable en circunstancias donde no se presente fiebre y los síntomas se limiten a afectar desde el área del cuello hacia arriba.

Por otra parte, también es muy recomendable reducir la intensidad de los ejercicios. Si anteriormente realizabas ejercicios de alta intensidad, mientras tengas congestión nasal solo podrías realizar ejercicios leves.

Es importante aclarar que la causa de la congestión nasal tiene una gran influencia en si es buena idea o no entrenar. Si se trata de un resfriado estacionario, no deberían existir síntomas de fiebre. Esta es una enfermedad bastante leve, por lo que no debería afectar significativamente al rendimiento deportivo.

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Este no es el caso de aquellas situaciones donde la causa de la congestión nasal se debe a enfermedades más graves como la bronquitis. Por ello, la presencia de fiebre o no suele ser una buena señal para tomar una decisión.

Por otra parte, el ejercicio aporta muchos beneficios para salud. Así que, si no tienes fiebre, tu preocupación no debería ir más allá de sacar mocos de tu nariz antes de seguir con tu entrenamiento regular, aunque en menor intensidad.

Recomendaciones al ejercitarse con congestión nasal

Una vez que has decidido entrenar con congestión nasal, es importante tener en cuenta algunas recomendaciones para que te asegures de que el entrenamiento no resultará contraproducente:

Baja intensidad

Ya se mencionó antes, pero es necesario reiterarlo debido a que se trata de un punto muy importante. La intensidad del entrenamiento debe ser leve o moderada, pero nunca debe ser un entrenamiento intenso. Pese a que la congestión puede ser consecuencia de un resfriado leve, sí afecta al rendimiento deportivo, solo que no demasiado. En consecuencia, el desempeño debe adaptarse a las limitaciones del momento.

Detener el entrenamiento ante síntomas debajo del cuello

Cuando se habla de síntomas del cuello hacia arriba, se hace referencia a molestias como mucosidad y dolor de garganta, síntomas que suelen ser indicativo de que se está ante un resfriado leve.

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No obstante, cuando los síntomas van más allá y afectan a otras áreas del cuerpo como en el caso del dolor muscular, tos o la congestión torácica, en tales circunstancias no es recomendable ni siquiera comenzar a entrenar. Por tanto, si presentas síntomas debajo del cuello antes, durante o después del entrenamiento, es señal de que es necesario suspender la actividad física.

No salir con el cabello húmedo

Esta recomendación es importante en el caso de las personas que realizan actividades deportivas que podrían hacer que la persona resfriada salga al exterior con el cabello mojado, como, por ejemplo, en el caso de quienes practican natación.

Sucede que nadar puede ayudar a despejar las fosas nasales, lo que puede ser beneficioso cuando estas están congestionadas. Sin embargo, tener el cabello húmedo al terminar de nadar y salir al exterior puede hacer que la persona pase frío. Estos cambios de temperatura pueden empeorar los síntomas, por lo que es muy importante evitarlos.

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